Y hoy, cómo está mi corazón…

Actualizado: abr 20

Ayer, estuvimos en dos grandes encuentros virtuales como #coaches certificados y Coaches en formación donde recibimos valiosos mensajes de #optimismo, de #esperanza, de #solidaridad, de #amor y de una #familia que no tiene fronteras para apoyarnos unos a otros.




Sin interesar tu rol, siempre puedes pedir ayuda


Se habló de algo importante que era pedir #ayuda, y claro, nosotros por nuestra formación podemos ser transmisores de paz, tranquilidad, optimismo, amor y muchas otras cosas, pero, somos seres humanos que también sentimos y que por más que nos blindemos para estar bien, también nos podemos ver afectados.

Para esto, debemos ser muy conscientes de que no somos seres perfectos y debemos pedir ayuda. ¿Les cuento algo? Ustedes se han convertido en mi soporte y ayuda, no les niego, siento miedo, siento angustia por mi mamá que está sola en un apartamento y a quien mantengo animada todos los días desde la distancia, gracias a Dios durante estos últimos 9 días ha estado muy tranquila y unida a Dios.

También siento miedo por mi hermano que está en Chile y no está contando con la debida protección por la necesidad de un trabajo, a él, lo tenemos encomendado siempre a Dios para que lo cuide y proteja. Pienso en mis suegros que tienen más de 70 años, en mi cuñada y toda mi familia, además de amigos y todos aquellos que han estado conmigo a lo largo de 38 años.

El Cambio..

Todo viene cambiando y hemos empezado a #valorar aquello que era tan obvio, tan elemental, tan normal, por ejemplo, les cuento lo que me pasó ayer. Desde el lunes pasado, mi esposo trató de hacer mercado y fue poco lo que pudo conseguir porque se habían llevado casi todo y las filas eran interminables, se tardó casi 4 horas y solo pudo ir a dos supermercados, llegó solo con un paquete y con su cara de angustia como líder de esta manada, entonces le dije, tranquilo, me llegó un mensaje hoy de Almacenes para hacer las compras por la página, ya mercó por ahí, y así fue.

Hice un mercado el lunes en la noche y otro el martes en la mañana porque caí en cuenta que debíamos tener provisión de alimentos básicos mejor para más de 2 semanas, dado que cada día va siendo más incierto, pues, hice el mercado y pasó toda la semana y nada que llegaba, afortunadamente teníamos algunas cosas y Dios me dio mucha creatividad en la semana para inventarme recetas, además, les puse el ingrediente más importante que me enseñó mi mamá, mucho AMOR.

Pues bien, ayer en la tarde estábamos descualquierados con mi esposo, es decir, viendo películas porque queríamos alejarnos un rato de las noticias y mensajes que a veces pueden ser agobiadores. Sonó el citófono y, desde ese momento, sentimos una inmensa alegría, era la llamada esperada durante toda la semana, llegó el mercado. Yo no había salido todos estos días desde el sábado pasado, pero en el conjunto por seguridad, no dejan subir los domicilios y toca recogerlos en portería, tomamos las medidas de seguridad y bajamos por nuestro mercado.

No se imaginan la felicidad, el amor con que verificamos cada producto, lo empacamos, organizamos y el agradecimiento a Dios por darnos esta bendición. Nunca había disfrutado tanto de tener un mercado como ayer, incluso en tiempos difíciles cuando a veces eran escasos, al momento de tenerlos, simplemente lo tenía y ya, ahora es diferente, ahora estamos aprendiendo a valorar y a entender de mi parte, como me enseñaba mi abuelo, que todos somos iguales, eso sí que lo entiendo hoy, porque en este momento, todos, sin importar condiciones económicas, sociales, culturales, estamos expuestos.



Tal vez, y espero que así sea, estas duras vivencias de hoy nos vuelvan mejores personas y nos ayuden a abrir más nuestros corazones para ser más empáticos y solidarios con los demás, para hacer mejores obras y darnos cuenta de que siempre podemos darle la mano a alguien, ayudar, aportar y contribuir a que su paso por este mundo sea más agradable.

No se imaginan lo bien que me siento cada vez que escribo y expreso lo que siento en cada momento, la esperanza que me da y las ganas de seguir escribiendo para motivarlos a que juntos nos ayudemos sin importar qué seamos, dónde vivamos, para buscar acompañarnos y sentirnos mejor. Un abrazo para todos y recuerden dejar sus escritos, nos haría bien leernos entre todos.


Lina María García coach Empresarial, Felicidad, Profesional, Personal y de Vida

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